Solo 5 minutos pueden hacer la diferencia

¿No tiene tiempo suficiente para el ejercicio diario ? ¿Qué hay de cinco minutos todos los días? un corto período de tiempo en bicicleta puede recorrer un largo camino cuando se trata de la pérdida de peso .

Gardner Health.com ‘ s Amanda informes en un estudio de más de 18.000 mujeres durante un periodo de 16 años que demostró que las mujeres que para una moto tan sólo 5 minutos al día ganaron menos peso que las mujeres que no la bicicleta. ” El ciclismo es una respuesta para controlar el peso “, dice el autor principal del estudio , la Dra. Anne Lusk , Ph.D. , investigador en nutrición de la Facultad de Salud Pública de Harvard , en Boston. “Caminar no es necesariamente una respuesta, a menos que la persona está caminando rápidamente. ”

Incluso las mujeres que tienen sobrepeso y, en general tienen más dificultades para ponerse en forma , vieron excelentes resultados: Ganaron varios kilos menos en el ciclismo de 30 minutos al día que los que no la bicicleta. La Dra. Suzanne Steinbaum , DO, directora de Mujeres y enfermedad cardiaca del Hospital Lenox Hill en Nueva York cree que estos resultados serán apoyar a las mujeres con sobrepeso a perder peso y hacer ejercicio. ” La gente tiende a decir: ” Estoy demasiado gorda. No puedo hacerlo. Es demasiado difícil “. Un estudio como este nos recuerda que no les dé por vencido. hacer algo “.

Andar en bicicleta es una actividad que está al alcance de prácticamente cualquiera pueda participar pulg Lusk añade que, ” [ Ciclismo y] caminar puede ser una parte de la rutina del día, para que pueda obtener su actividad física como una parte normal del día. ”

En estos días todos parecemos hacer malabares horarios ocupados . ¿Ha sido capaz de dedicar una pequeña cantidad de tiempo para andar en bicicleta o caminar enérgicamente todos los días? ¿Ha visto o sentido alguna diferencia? Háganos saber !

– Por Harman Kirsten

Livestrong
Read more: http://www.livestrong.com/blog/blog/just-five-minutes-can-make-difference-2/#ixzz0tZ2EQDNV

 

 

Andar en bicicleta ayuda a pacientes con Enfermedad de Parkinson

Investigadores holandeses adscritos a la Universidad de Nijmegen, describen en el New England Journal of Medicine, apoyados en un video, el caso de un paciente con enfermedad de Parkinson y congelación de la marcha habitual que puede sin problema montar bicicleta 22 kilómetros.

El caso es muy llamativo y ha inducido investigaciones al respecto ya que se ha encontrado que el caso no es aislado, solamente que ha pasado desapercibido a los investigadores.

De hecho, la Fundación Fox, creada por el famoso actor Michael Fox quien padece de la enfermedad, y otras organizaciones están apoyando a los investigadores holandeses con fondos de un millón de dólares para que estudien el problema. Han reclutado 80 pacientes que someterán a una evaluación aleatoria.

En la enfermedad de Parkinson, sobre todo en fase avanzada, es frecuente observar que los pacientes tienen mucha dificultad para iniciar la marcha y los pies parecen pegados del suelo. Se dice que la marcha está congelada.

El caso de la cita es notable porque con ayuda el paciente puede montar la bicicleta y una vez allí navega sin problema largas distancias. Sin embargo, ni antes ni después de hacer ciclismo está en capacidad de caminar.

Los autores especulan si el contacto con el pedal actúa como un estímulo inductor o si las vías neurológicas de la marcha y el ciclismo son diferentes.

De todos modos, parece que montar bicicleta puede ser una manera de hacer ejercicio para pacientes de otra manera severamente limitados y sedentarios.

 

Referencia: • New England Journal of Medicine 362:e46, Abril 1, 2010

El ejercicio intenso más efectivo en prevención CV – Para proteger el corazón, no se limite a caminar

MADRID.- Para mantener alejadas las enfermedades cardiovasculares hay ‘sudar la camiseta’. Eso es lo que asegura un equipo de investigadores noruegos que acaba de publicar un trabajo sobre el efecto de la actividad física en la prevención de problemas coronarios. Según sus datos, el ejercicio intenso es mucho más útil que las actividades moderadas a la hora de cuidar el corazón.

“Ya se había establecido que el ejercicio contribuye a revertir el síndrome metabólico -un conjunto de factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión, obesidad o altos niveles de colesterol-. Sin embargo, los niveles óptimos de actividad física necesarios para prevenir y tratar estos factores de riesgo y los trastornos cardiovasculares asociados seguían sin estar definidos”, explican los autores de este trabajo, miembros de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim (Noruega), cuyos resultados se publican en la revista ‘Circulation’.

Para averiguar dónde está el umbral que marca el efecto beneficioso de la actividad física, este equipo realizó un experimento en 32 pacientes que presentaban síndrome metabólico. La muestra se dividió en tres grupos.

El primero de ellos fue sometido a un programa de entrenamiento intenso (series de carrera en cinta en un gimnasio, además de un calentamiento) tres veces por semana durante cuatro meses. Otro fue instruido para seguir un plan de actividad física moderada (caminata en cinta) durante el mismo periodo y a un tercer conjunto no se le conminó a practicar ejercicio, por lo que fue considerado como un grupo de control.

Ejercicio contra los males del corazón

Tras tener en cuenta distintas variables, los investigadores comprobaron que, aunque los dos programas de ejercicio eran efectivos a la hora de reducir la presión arterial y el peso de los participantes, los participantes que habían se habían entrenado de forma más intensa presentaban mejores niveles en otros factores del síndrome metabólico, como la sensibilidad a la insulina, la capacidad aeróbica o la función endotelial, entre otros.

“Este estudio sugiere que el ejercicio en general, y la actividad física intensa en particular, es útil para revertir el síndrome metabólico, lo que podría ser una estrategia de tratamiento prometedora”, comentan los autores en su trabajo.

Distintas Asociaciones Internacionales de Cardiólogos recomiendan a las personas con varios factores de riesgo cardiovascular que practiquen una actividad física de moderada a intensa al menos durante 30 minutos la mayoría de los días de esta semana.

Los resultados de este nuevo trabajo sugieren que tal vez las guías deberían modificarse para recomendar la práctica de ejercicio más intenso. Sin embargo, los investigadores reconocen que su trabajo tiene importantes limitaciones que deben tenerse en cuenta. Por un lado, la muestra analizada era muy pequeña y, además, no se tuvieron en cuenta las lesiones que la actividad física vigorosa podría producir en personas vulnerables.

CRISTINA G. LUCIO

Tips de kinesiología para los corredores

Las 6 lesiones mas frecuentes

  1. Dolor en la cara anterior de la rodilla, con problemas en el aparato extensor.
  2. Sindrome del tracto iliotibial
  3. Tendinopatias de tendon de Aquiles
  4. Sindrome de estres medial de la Tibia
  5. Fascitis plantar
  6. Fracturas por sobrecarga.

Los tejidos de estas áreas son sometidos a fuerzas repetitivas de varias veces el peso corporal mientras se corre y por tanto con mas susceptibilidad de lesionarse. En corredores de fondo las lesiones suelen deberse a la utilización excesiva repetitiva de varios tejidos que superan sus características de tensión/distensión, por el uso sostenido dando lugar a un proceso degenerativo o a un síndrome de sobreutilización crónica. El aparato locomotor se adapta a los cambios de tensión pero necesita tiempo para ello. Un entrenamiento adecuado producirá un aumento de la fuerza tisular con un efecto deseable y evitara la lesión.


Pamela Gomez

M.N. Nro.. 7818

 

Importancia del ejercicio en la prevención cardiovascular

El ejercicio mejora el perfil lipídico y el control de la glucemia, reduce o previene la hipertensión arterial, la obesidad y el estrés, mejora la forma física y aumenta la longevidad.

Introducción
La ausencia de actividad física es considerada un problema de salud pública. La disminución del trabajo físico, los cambios de hábito y el  estilo de vida sedentario son factores que resultan perjudiciales para el individuo y potencialmente costosos para la sociedad, ya que se acompañan de incremento en la incidencia de las enfermedades cardiovasculares. El ejercicio promueve un efecto beneficioso en la prevención de la cardiopatía isquémica, la disminución de la mortalidad global y mejora la calidad de vida; además se ha comprobado que previene numerosas afecciones y retrasa los efectos negativos del envejecimiento sobre el aparato cardiovascular. 

Se considera que la actividad física inadecuada es un factor independiente de riesgo de enfermedad coronaria. Aproximadamente el 12% de la mortalidad total en los EE.UU. está relacionada con la falta de actividad física regular, y la inactividad está asociada con un incremento de al menos el doble del riesgo de un evento coronario. Se estima que en las 200 000 muertes que se producen por año, debidas a la cardiopatía isquémica, el cáncer o la diabetes mellitus tipo 2, existe una fuerte relación con el sedentarismo. Por el contrario, la actividad física regular y la buena forma física cardiovascular disminuyen la mortalidad global.

Ejercicio físico y deporte

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, que tiene como resultado un gasto de energía. El concepto de ejercicio físico es diferente, ya que es un tipo de actividad física planificada, estructurada y repetitiva que tiene como finalidad el mantenimiento o la mejora de uno o más componentes de la forma física, entendida como la capacidad de desempeñar una actividad física de intensidad ligera-moderada sin fatiga excesiva. El concepto de aptitud física incluye diferentes variables de aptitud cardiovascular, respiratoria, de composición corporal, fortaleza y elasticidad muscular y flexibilidad. El deporte es una actividad física e intelectual que tiene un componente competitivo y de espectáculo e involucra un entrenamiento físico. Se clasifican en aeróbicos, anaeróbicos alácticos, anaeróbicos lácticos y mixtos.

El fenómeno contráctil es un proceso que requiere energía, y el adenosintrifosfato es la única fuente inmediata de energía para la contracción muscular. El músculo esquelético utiliza 3 fuentes de energía para su contracción: el sistema anaeróbico aláctico (involucrado en actividades de duración < 15-30 segundos y elevada intensidad), el anaeróbico láctico o glucólisis anaeróbica (ejercicios de máxima intensidad y una duración de 30-90 segundos) y el sistema aeróbico u oxidativo (fuente energética de forma predominante alrededor de los 2 minutos de ejercicio).

Beneficios del ejercicio

La actividad física de tipo aeróbico, cuando es realizada con asiduidad, produce una serie de adaptaciones de distinta índole que generan beneficios para la salud. El entrenamiento propio de los deportes, el ejercicio dinámico y de resistencia induce adaptaciones morfológicas y funcionales cardiovasculares: disminución de la frecuencia cardíaca, aumento del volumen de las cavidades y del grosor de los espesores parietales, incremento del volumen sistólico y aumento de la densidad capilar miocárdica y de su capacidad de dilatación. En estudios realizados en deportistas de diferentes especialidades se demostró el concepto de un único tipo de hipertrofia, y se halló mayor incremento de la masa ventricular izquierda en los deportes de resistencia que en los de potencia.

En diversos estudios se han descrito adaptaciones en las arterias coronarias en relación con la hipertrofia fisiológica. Se han encontrado adaptaciones estructurales y metabólicas, aumento en la densidad capilar proporcional al engrosamiento de la pared del miocardio, aumento del calibre de los vasos coronarios, especialmente de su capacidad de vasodilatación, y aumento de la permeabilidad capilar. Estas adaptaciones surgen para mantener una adecuada perfusión miocárdica durante la práctica del ejercicio físico, con el objetivo de facilitar el aporte sanguíneo al músculo cardíaco.

En pacientes con enfermedad coronaria, el entrenamiento físico mejora la función endotelial de los vasos coronarios epicárdicos y los vasos de resistencia. Las sesiones cortas, repetitivas, de ejercicio intenso mejoran la vasodilatación dependiente del endotelio en 4 semanas y, por otro lado, el ejercicio aeróbico regular previene la pérdida de la vasodilatación relacionada con la edad y la normaliza en varones de mediana edad o ancianos previamente sedentarios. El ejercicio favorece la producción de citoquinas protectoras contra la aterosclerosis. En pacientes con cardiopatía isquémica, el entrenamiento mejora la autonomía, reflejada en el aumento de la sensibilidad en los barorreceptores y la variabilidad de la frecuencia cardíaca. El ejercicio moderado mejora la función normal de los linfocitos T y B circulantes, monocitos y macrófagos, por lo tanto podría disminuir la incidencia de infecciones y de algunas neoplasias.

En relación con su acción sobre el aparato cardiovascular, diferentes estudios han mostrado una relación inversa entre ejercicio habitual y riesgo de enfermedad coronaria, eventos cardíacos y muerte. El ejercicio produce efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico (reduce de las lipoproteínas de baja densidad y los triglicéridos, y aumenta las lipoproteínas de alta densidad), la composición corporal, la capacidad aeróbica y la hemostasia; por estas razones disminuye el riesgo de trombosis. Además, mejora la sensibilidad a la insulina y previene la aparición de diabetes mellitus tipo 2 en pacientes de alto riesgo. En personas ancianas mejora su estado funcional y su autonomía, previene o retrasa el deterioro cognitivo y disminuye la incidencia de enfermedad de Alzheimer.

Riesgos del ejercicio

Existen varios efectos adversos del ejercicio, al margen de las lesiones osteomusculares, dentro de los cardiovasculares se incluyen las arritmias, la muerte súbita o el infarto de miocardio, y otros musculares como la rabdomiólisis. Durante la realización de un ejercicio intenso se produce aumento transitorio del riesgo de muerte súbita, incluso en varones sanos; sin embargo, el riesgo absoluto durante un episodio aislado de ejercicio es muy bajo. Entre los mecanismos postulados se destacan las arritmias, especialmente taquicardia o fibrilación ventricular, y la isquemia coronaria aguda secundaria a rotura de la placa y la trombosis coronaria. El espasmo coronario también ha sido descrito como mecanismo causal de enfermedad de las arterias coronarias. Sin embargo, el ejercicio regular moderado o intenso tiene un efecto atenuante del riesgo de arritmias auriculares y ventriculares durante una sesión de ejercicio intenso, en parte por la mejora del aporte de O2 miocárdico y la reducción del tono simpático. Por otro lado, durante la realización de una actividad física extenuante aumenta temporalmente el riesgo de un infarto agudo de miocardio, especialmente para quienes no realizan ejercicio de manera regular. Finalmente, pese a que el ejercicio intenso se asocia con múltiples efectos perjudiciales (crisis de broncoconstricción, hipertermia o hipotermia, deshidratación, urticaria e incluso anafilaxia), los efectos beneficiosos del ejercicio regular superan estos riesgos.

Pautas y recomendaciones de actividad física

Ejercicio e  hipertensión arterial

En los pacientes hipertensos, el VO2máx alcanzado durante una prueba de esfuerzo tiene significación pronóstica. Las cifras bajas de VO2máx se asocian de forma significativa e independiente con mayor incidencia de eventos cardiovasculares y mortalidad total en pacientes con hipertensión arterial (HTA), por lo que el efecto beneficioso del ejercicio va más allá de la simple disminución de las cifras de presión arterial. Los programas de ejercicio con actividades de alto componente dinámico previenen la aparición de HTA o reducen la presión sanguínea en adultos con presión arterial normal o HTA. Sin embargo, el efecto de la actividad física en la presión arterial es más acentuado en los pacientes hipertensos, y se reduce una media de 6-7 mm Hg en la presión arterial sistólica y la diastólica, frente a 3 mm Hg en los individuos normotensos. Respecto de las características del programa de entrenamiento, parece que todos los tipos de ejercicio, incluidos los ciclos con pesas, disminuyen los valores de presión arterial en pacientes hipertensos. Hasta el momento no parece que haya acuerdo sobre la intensidad de ejercicio más adecuada, aunque los de intensidad moderada producen disminuciones similares o incluso superiores a las producidas por los de gran intensidad. La mayor parte de los autores acuerdan sobre la eficacia de programas que incluyan actividades aeróbicas como caminar, trotar o correr, nadar, montar en bicicleta o bailar a una intensidad moderada, con una duración por sesión de 30-45 minutos y al menos 4-5 días por semana. Los programas de entrenamiento mixtos que incluyen tanto ejercicios de resistencia como de fuerza, además de asegurar el efecto antihipertensivo deseado, favorecen que el entrenamiento resulte más ameno y disminuyen los abandonos.

Ejercicio e hipercolesterolemia

La respuesta de los lípidos al ejercicio aeróbico en varones no entrenados parece ser independiente de los valores previos de colesterol y puede deberse, en parte, al aumento de la actividad de la lipoproteinlipasa. Inmediatamente después de una sesión de ejercicio aeróbico a una intensidad equivalente al 70% de su consumo máximo de oxígeno, se produce una reducción del colesterol total y el asociado a las lipoproteínas de baja densidad (LDL), que vuelven a concentraciones basales a las 24 horas. La reducción de la concentración sérica de triglicéridos y el incremento de las fracciones HDL-C y HDL3-C, al igual que el aumento de actividad de la lipoproteinlipasa, se mantienen elevadas durante más tiempo (al menos 48 horas).
En relación con la edad, para obtener mejoras en la lipemia, los ancianos requieren programas de ejercicio más prolongados que los de los jóvenes.

Con respecto al sexo, los triglicéridos no difieren en su respuesta al ejercicio en ambos sexos, pero el colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad (HDLc) presenta una respuesta más atenuada en mujeres. Es un hecho que los deportistas presentan concentraciones de HDL más altas y de LDL inferiores a las observadas en individuos con un estilo de vida sedentario; sin embargo, la intensidad a la que se debe realizar un programa de ejercicio para obtener beneficios en el perfil lipídico es un parámetro todavía sin establecer. En poblaciones jóvenes, períodos de 6-12 meses son suficientes para lograr incrementos en el HDLc, pero en los adultos de 50 años o más, deben ser más prolongados, de al menos 2 años, para lograr las adaptaciones del metabolismo lipídico, aunque desde el inicio de un programa de ejercicio regular muestren una mejoría del estado físico y pequeñas modificaciones en las cifras de HDLc.

Ejercicio y obesidad

El beneficio cardiovascular que se obtiene al incrementar la actividad física es superior al del control de la dieta para reducir peso. El entrenamiento físico asociado a dieta hipocalórica reduce el peso corporal, preferentemente el porcentaje de peso graso, al incrementar el gasto energético y los índices metabólicos en reposo. La reducción del peso se asocia con mejoría en la resistencia a la insulina, los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva, la presión arterial diastólica y sistólica y el perfil lipídico. Además, la actividad física también puede contrarrestar el aumento de masa grasa que se produce con la edad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para que se pierda una cantidad significativa de grasa, se requiere un programa de entrenamiento de al menos 20 minutos por día, 3 días a la semana, con intensidad y duración suficientes para quemar 300 kcal por sesión. Las actividades aeróbicas (caminar, correr, montar en bicicleta) son las más aconsejadas y todas reducen por igual la grasa corporal, mientras que las actividades anaeróbicas aumentan la masa muscular pero tienen menos efecto sobre la cantidad de grasa.

Ejercicio y diabetes mellitus tipo 2

Los efectos del ejercicio aeróbico en el control de la glucemia son dispares y parece que sólo ciertos subgrupos se benefician, como los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 tratados con dieta y con buen control de la glucemia. El beneficio consiste en una pérdida de casi el 50% de la grasa abdominal y un incremento del 23% en la masa muscular, con un descenso significativo de los valores de hemoglobina glicosilada y un aumento de la sensibilidad a la insulina. Para que un programa de entrenamiento en pacientes diabéticos tipo 2 resulte eficaz, debe incluir ejercicio de moderada intensidad dinámica y alto grado de entrenamiento de fuerza, de tal manera que se obtenga una mejoría en la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y los diferentes parámetros fisiológicos y bioquímicos.

Conclusiones

El  balance entre riesgos y beneficios de la práctica de actividad física se inclina de manera clara hacia los beneficios, sobre todo cuando la práctica es regular, aunque aparentemente existiría un umbral de gasto energético semanal mínimo para disminuir el riesgo cardiovascular.

Las actividades físicas de moderada a alta intensidad, con un consumo mayor o igual a 1 000 kcal por semana, son las que muestran mayor beneficio. Por el contrario, el sedentarismo en relación con la cardiopatía isquémica presenta un riesgo superior al de la dislipidemia y la hipertensión, y únicamente es superado por el tabaquismo. En consecuencia, el ejercicio debe ser considerado como la piedra angular en la que deben basarse las modificaciones del estilo de vida para la prevención de la enfermedad cardiovascular.

 

 Dr. Boraita Pérez A
SIIC
Revista Española de Cardiología 61(5):514-528, May 2008

17 AGO 09

Saludable de los pies a la cabeza

Un estudio revela que CORRER, favorece la producción cerebral de nueva materia gris y ayuda a mejorar la memoria y la capacidad de aprender.

CONCLUSION DE NEUROCIENTIFICOS DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE

Prueban que correr ayuda a mejorar la memoria y la capacidad de aprender

Hace mucho que se sabe que correr con regularidad es beneficioso para la salud, pero los científicos nunca entendieron la curiosa capacidad del ejercicio de impulsar el poder del cerebro. Ahora los investigadores piensan que tienen la respuesta. Especialistas en neurociencia de la Universidad de Cambridge demostraron, a través de estudios en ratones, que correr estimula la producción cerebral de nueva materia gris y tiene un importante efecto en la capacidad mental. Ayuda a mejorar la memoria y la capacidad de aprender.

Las nuevas células cerebrales aparecieron en una región vinculada a la formación y la recuperación de los recuerdos. “Sabemos que el ejercicio puede ser bueno para un funcionamiento saludable del cerebro, pero este trabajo nos proporciona, además, un mecanismo para entender sus efectos”, dijo Timothy Bussey, un especialista en neurociencia conductista de Cambridge, que es uno de los principales autores del estudio.

Los científicos no saben con certeza por qué el ejercicio desencadena el crecimiento de materia gris, pero puede vinculárselo al aumento del flujo sanguíneo o al mayor nivel de hormonas que se libera cuando se hace ejercicio. Por otra parte, correr también podría reducir el estrés, que inhibe las nuevas células cerebrales mediante una hormona llamada cortisol.

Los investigadores de Cambridge colaboraron con colegas del Instituto Nacional de los Estados Unidos sobre Envejecimiento, de Maryland, para esta investigación. Estudiaron dos grupos de ratones, uno de los cuales tuvo acceso ilimitado a una rueda para correr. Los otros ratones constituyeron un grupo de control.

El mayor avance se detectó en las últimas etapas del experimento, cuando se observó que la memoria se veía beneficiada por el ejercicio, según un informe publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.Los ratones sedentarios tuvieron un desempeño mucho peor en las pruebas para medir esa capacidad. Los investigadores, durante uno de los experimentos, trataron de confundir a los ratones cambiando el cuadrado que les reportaba una recompensa. Los ratones que estaban corriendo advirtieron con más rapidez el momento en que los científicos hacían ese cambio.

El tejido cerebral de los roedores demostró que los ratones que corrían habían desarrollado nueva materia gris durante las distintas etapas del experimento. Las muestras de tejido de la zona del cerebro llamada giro dentado revelaron un promedio de seis mil células cerebrales nuevas por milímetro cúbico. El giro dentado forma parte del hipocampo, una de las pocas zonas del cerebro adulto que tiene la capacidad de producir células cerebrales nuevas.

Fuente: http://www.clarin.com/diario/2010/01/20/sociedad/s-02123487.htm

Por: Ian Sample
Fuente: THE GUARDIAN. ESPECIAL PARA CLARIN
Trad: Joaquin Ibarburu

Ejercicio beneficioso contra la fatiga asociada al cáncer

Científicos británicos recomiendan que la actividad física para reducir el cansancio en pacientes oncológicos, durante o después del tratamiento.

El ejercicio parece beneficiar a los pacientes que sufren problemas de fatiga relacionados con el cáncer, durante y después del tratamiento, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y publicado en “The Cochrane Library“. 

De acuerdo con la National Comprehensive Cancer Network, factores tratables que pueden estar asociados a la fatiga relacionada con el cáncer, como el dolor, la angustia emocional, las alteraciones del sueño, la anemia, los problemas alimenticios, el nivel de actividad y las enfermedades, deben ser identificados y tratados. Sin embargo, no hay consenso sobre los efectos del ejercicio sobre la fatiga del cáncer, uno de los factores tratables antes mencionados.

Según muestran la Dra. Fiona Cramp y su equipo, casi todos los pacientes oncológicos sufren un problema de fatiga. Analizaron 28 estudios, con un total de cerca de 2.000 pacientes, que evaluaron el efecto del ejercicio sobre la fatiga asociada al cáncer. Más de la mitad de estos estudios incluyeron a mujeres con cáncer de mama.

Los investigadores destacan que son “estadísticamente significativas” las mejoras en los problemas de fatiga logrados con programas de ejercicio durante la terapia contra el cáncer e incluso después. La mayoría de estos programas fueron de ejercicio moderado a intenso, practicado 2 o 3 veces por semana.

A la vista de los resultados, el equipo de la Dra. Cramp recomienda que el ejercicio sea considerado como uno de los diversos componentes que deben figurar en la estrategia para el manejo de la fatiga asociada al cáncer, que puede también incluir otras intervenciones no farmacológicas entre las que se cuentan las terapias psicológicas y sociales, el tratamiento del estrés, la terapia nutricional y la terapia para combatir las alteraciones del sueño.

 

“The Cochrane Library” (Jano.es) 23 ABR 08

Sobrepeso: aumenta los problemas en la vejez

La vejez es un tiempo particularmente peligroso para las personas obesas.

NUEVA YORK (The New York Times).- Para las personas que tienen kilos de más, las noticias de los últimos días fueron buenas. La obesidad no aumenta el riesgo de cáncer, informó el Journal of the American Medical Association (JAMA). Pero eso no quiere decir que haya que celebrar. El mismo número del JAMA informó que la vejez es un tiempo particularmente peligroso para las personas obesas. Los que tienen más de 60 tienen el doble de probabilidad de sufrir alguna discapacidad comparados con las personas de peso normal.

La preocupación acerca de la discapacidad es especialmente importante en momentos en que la comunidad médica está revisando el consejo que debe darse a las personas con sobrepeso. Diversos estudios mostraron que las personas con algunos kilos de más tienen menores índices de mortalidad. Pero que vivan más no quiere decir que vivan mejor, advierten los médicos.

“No se mueren de cáncer -dijo la doctora Pamela Peeke, de la Universidad de Maryland-. ¿Pero pueden levantarse de la silla?” Hace mucho se sabe que el peso excesivo aumenta el riesgo de artritis. En el último trabajo de JAMA, investigadores de la Universidad de Pensilvania estudiaron a casi 10.000 personas de más de 60 años, y midieron tanto sus limitaciones funcionales como la incapacidad de arrodillarse fácilmente o de vestirse.

Mientras éstos parecen problemas menores, la capacidad para manejarse en la vida diaria es central para la calidad de vida a medida que envejecemos. La doctora Peeke afirma que tenemos que repensar nuestras razones para hacer actividad física. En un reciente libro, ella ofrece sencillas pruebas de flexibilidad, equilibrio y fuerza para determinar su nivel de salud funcional. Algunas de las preguntas son: ¿puede subir 20 escalones en 40 segundos sin tocar la baranda? ¿Desde la posición de parado, puede tocar el suelo y volver a levantarse nuevamente sin ayuda? ¿Puede elevar su pierna durante 10 segundos sin tener sus brazos en equilibrio? Las respuestas le darán una idea de cuál es su estado funcional. 

El aumento de peso incrementa el riesgo de cáncer de mama

Un estudio de los NIH de Estados Unidos señala que las mujeres que experimentan un aumento de peso en cualquier momento después de los 18 años son más propensas a desarrollar este tipo de tumor que las que mantienen su peso estable.

Un reciente estudio de los National Institutes of Health (Estados Unidos), publicado en “Archives of Internal Medicine”, señala que las mujeres que aumentan de peso en cualquier momento después de los 18 años son más propensas a desarrollar cáncer de mama que las que mantienen un peso estable. En otras palabras, cuando se trata del cáncer de mama, no hay un buen momento para aumentar de peso en la edad adulta.

“Hallamos que aumentar de peso a lo largo de la adultez así como incrementar el peso en etapas específicas de la vida estaba asociado con un riesgo de cáncer de mama, en comparación con mantener un peso estable”, dijo la autora principal del estudio, Dra. Jiyoung Ahn. “Las etapas específicas comprenden los primeros y últimos años reproductivos y los años perimenopáusicos y posmenopáusicos”.

Los hallazgos del equipo de la Dra. Ahn incluyeron a las mujeres que no seguían la THS en la menopausia, que ha sido asociada con un riesgo elevado de cáncer de mama.
Para el nuevo estudio, los investigadores analizaron los datos de casi 100.000 mujeres posmenopáusicas que participaron en el National Institutes of Health-AARP Diet and Health Study.

Al comienzo del estudio, en 1996, las mujeres declararon su peso y medidas corporales a las edades de 18, 35 y 50. Luego fueron clasificadas, tomando en cuenta su índice de masa corporal, como de peso bajo, peso normal, sobrepeso u obesas.

Entre las mujeres que no siguieron la THS en la menopausia, aumentar de peso en los primeros años reproductivos (de los 18 a los 35), en los últimos años reproductivos (de los 35 a los 50), los años perimenopáusicos y posmenopáusicos (de los 50 años en adelante) y a lo largo de la en la adulta (a partir de 18) estaba asociado con un riesgo elevado de desarrollar cáncer de mama en comparación con las mujeres que mantenían un peso estable.

Las mujeres que tenían un peso normal o por debajo de lo normal a la edad de 18 años, pero sobrepeso o eran obesas a los 35 y 50 años se enfrentaban a un riesgo 1,4 veces superior de desarrollar cáncer de mama en comparación con las mujeres que mantenían un peso normal. Las mujeres que perdieron peso de forma subsiguiente tenían el mismo riesgo de cáncer que las que mantuvieron un peso estable.

 

La Nación/Doyma
19 NOV 07

Prevención- Caminar a buen ritmo mejora la tensión arterial

El crecimiento exponencial de la tercera edad ha puesto de manifiesto en muchos países la importancia del ejercicio físico. Según los expertos, mantenerse activo puede ayudar a disminuir las enfermedades derivadas de la edad, mantener un estilo de vida independiente entre las personas mayores, así como mejorar la calidad de vida.

Así, según recogen los resultados de un estudio realizado por la Clínica Mayo (Minnesota, EEUU), caminar rápido es beneficioso para mantener la presión sanguínea en un buen estado, incrementar la fuerza muscular de las piernas y aumentar la capacidad de ejercicio en personas de mediana edad.

Para llevar a cabo este estudio, publicado la revista ‘Mayo Clinic Proceedings’, los investigadores escogieron a 60 hombres y 168 mujeres (con una edad media de 63 años) y los repartieron al azar en uno de los siguientes grupos: el primero, compuesto por personas que no estaban sometidas a andar; en el segundo, los participantes tenían que caminar de manera continua a un ritmo moderado; y en el tercero debían llevar un ritmo rápido con pequeños intervalos de marcha suave.

Los individuos del segundo grupo, los que tuvieron que andar a un paso moderado de forma continuada, fueron instruidos para caminar al 50% de su capacidad total (durante, al menos, cuatro días tuvieron que dar un mínimo de 8.000 pasos). Los del tercer grupo, por su parte, repitieron cinco o seis series de tres minutos a baja intensidad, al 40% de su capacidad aeróbica, seguidos de tres minutos por encima del 70% de su pico aeróbico.

Los médicos estudiaron la evolución de cada grupo durante un período de cinco meses. Pasado ese tiempo se observó una reducción en la tensión arterial, de 9mm Hg en la sistólica (la cifra más alta) y de 5mm Hg en la diastólica (la más baja) en los miembros del tercer grupo, aquellos que andaban a alta intensidad con pequeños intervalos de marcha suave. El ejercicio también produjo mejoras en la capacidad aeróbica y en la fuerza muscular.

Estos resultados proporcionan mayor fuerza a las tesis que sostienen que un estilo de vida activo previene la degradación física prematura y es favorable para la salud. “Estamos diseñados para andar durante todo el día y este artículo sugiere que deberíamos hacerlo”, apunta el doctor James Levine, médico Internista de la Clínica Mayo y autor de un editorial que publica la misma revista.

¿Andar por andar?

Tal y como se explica en el editorial, las personas que realizan ejercicio con regularidad y tienen buena resistencia física gozan de mejor salud que aquellas que raramente practican algún deporte.
Además, se demuestra que el ejercicio de baja intensidad, pero continuado, puede tener los mismos resultados que el que se realiza con mayor intensidad. De este modo, tendría los mismos beneficios para la salud correr 30 minutos en el gimnasio que andar 30 minutos por la calle.

Asimismo, defienden que caminar es un ejercicio mucho más accesible que la actividad física de alta intensidad, tanto en el nivel de tolerancia como en el coste. Y, al contrario que las actividades de alta intensidad, raramente ocasiona lesiones. Con todo, se quiere demostrar que cuanto mayor sea el tiempo activo de una persona mejor será su estado físico y su salud.

 

Anne Corcuera -25 JUL 07 El Mundo, España

Ejercicio físico y presión arterial en niños

Un grupo de expertos comprobó hace pocos años los beneficios que podían obtenerse a partir de un programa de ejercicios físicos regulares en los niños y adolescentes. Estas observaciones se publicaron en la prestigiosa revista Medicine & Science in Sports & Exercise en 2003 y fueron corroboradas por otros autores en años siguientes.

Los investigadores pudieron comprobar que la realización de un programa de actividad física de por lo menos 8 semanas reduce la presión arterial diastólica (o “mínima”) y la sistólica (o “máxima”), en niños entre los 11 y 12 años de edad. En el estudio se analizaron las respuestas de casi 6.000 niños y niñas residentes en la zona de Pensacola (Florida, EE.UU.). La actividad física fue registrada con un dispositivo conocido con el nombre de Actigraph, que registra los movimientos en sentido vertical efectuado por los niños, incluyendo todas sus actividades físicas, así como las prácticas consideradas como de intensidad moderada o vigorosa (ciclismo, natación), a lo largo de 7 días.

La presión sistólica se redujo en 2,4 mmHg y la diastólica en 1 mmHg, cuando los participantes llevaban a cabo por lo menos 60 minutos de actividad física moderada o intensa. De este modo, los especialistas constataron que cuanto mayor era la actividad física realizada, más bajos eran los valores de presión arterial sistólica. Cuando se comparó lo que sucedía con la actividad física en general con la de tipo moderado o vigoroso, se comprobó que lo más importante en términos de reducción de las cifras de presión arterial era la cantidad de actividad, que supera en eficacia hipotensora a la intensidad de las prácticas efectuadas.

Reflexiones sobre actividad física

Tradicionalmente la hipertensión arterial se consideraba un problema de los adultos, particularmente los adultos mayores. Lamentablemente cada día se diagnostican porcentajes mayores de hipertensión arterial entre sujetos jóvenes, adolescentes e incluso niños. Diversos factores relacionados con el estilo de vida podrían ser los responsables de esos cambios, pero también puede colaborar la mayor conciencia de los pediatras sobre la importancia de este problema.

Por otro lado, para nuestros abuelos hablar de actividad física en niños de 11 o 12 años parecía una obviedad, ya que en esa edad la bicicleta, el fútbol, la danza, la gimnasia y el patín, por ejemplo, eran actividades comunes y cotidianas. Actualmente, en especial por la influencia de la televisión y la computación, el sedentarismo ha ganado un lamentable espacio protagónico entre niños y adolescentes. En las campañas de lucha contra el sedentarismo llevadas a cabo por entidades médicas de todo el mundo, los niños son hoy uno de los objetivos más importantes.

Es importante tener en cuenta los hallazgos de los mencionados estudios científicos, que demuestran que no es necesario realizar entrenamiento deportivo particularmente intenso, sino simplemente dedicar al ejercicio físico recreativo unas dos horas por día. El retorno a prácticas de actividades físicas cotidianas no sólo es una necesidad para la salud mental y el adecuado desarrollo psicomotor, sino que puede ayudar a controlar y prevenir graves enfermedades desde la niñez.

 

Editora Médica Digital, septiembre de 2008
JANO.es