Entrenamiento: mitos y verdades (parte II)

No todos podemos correr…

Es una creencia muy común que posee gran parte de la población.   Es de gran importancia para la salud  la realización de trabajos aeróbicos, que con una dosificación adecuada estan al alcance de todos.

Correr desgarra los tejidos…..

En la mayoría de los casos esto no es así, de existir una recomendación médica al respecto, se pueden acceder a los trabajos de caminatas que nos permitirán  accionar en el sistema cardiovascular.

En el fin de semana me corro todo…..

 No es bueno concentrar toda la actividad  deportiva en el fin de semana , se aconseja distribuirla en la semana, siendo  preferible que el trabajo sea menor y distribuido en varios día, lo que permitirá una adecuada relación entre trabajo y descanso, que es en donde se funda el entrenamiento.

Si quedo dolorido después de correr es mejor……

Este es un mito muy común y esta relacionado con toda la actividad deportiva…..  No necesariamente el excesivo dolor muscular es síntoma de beneficio, ya que cuando el trabajo es excesivo, se producen microdesgarros a nivel muscular, que son los que hacen que el musculo duela…. es importante que el trabajo físico  sea adecuado… ni muy exigente ni demasiado suave , ya que no produce las adaptaciones necesarias en el organismo.

Correr con nylon baja de peso….

En los entrenamientos en los cuales el objetivo es la disminución del tejido graso, no tiene ningún sentido la utilización de estos métodos ya que el metabolismo de las grasas  esta directamente relacionado con la intensidad del ejercicio…  siendo esta costumbre una incomodidad sin sentido, que   solo lleva a la eliminación de líquido que se incrementará ante la ingesta de liquido. Por otro lado se eleva la temperatura corporal.. llevando al organismo a exigencias no beneficiosas.

Ropa que transpira……

Existen en el mercado diversas líneas de indumentaria deportiva que esta especialmente diseñada para que la transpiración sea eliminada mas rapidamente.

Las zapatillas sin cordones son mejores…..

La aparición de este tipo de calzado en el mercado es solo una moda. Para la selección adecuada de calzado tenemos que buscar uno que se adapte a las necesidades d nuestra actividad, en lo posible con cámaras de absorción de impactos. Es mas importante su funcionalidad que adherirse a una moda.

A la mujer le hace mal correr….

Para todo ser humano los excesos son malos…. por lo que se puede acceder a un programa de running adecuado a las necesidades individuales sin ningún problema.

10 Buenos motivos por los cuales correr:

  • Es el más eficiente camino hacia un buen estado cardiovascular.  30 minutos al día, cuatro días a la semana te conducirán a un excelente estado físico en el más corto período posible.
  • Es un excelente método para reducir el estrés. 30 minutos corriendo son suficientes para disipar el estrés que acumulaste en tu trabajo.
  • Es un excelente complemento para cualquier programa de control de peso. Pocas actividades queman calorías tan rápidamente.
  • Es el más accesible de los deportes aeróbicos.  No importa dónde vivas o a dónde viajes, seguramente hay un excelente lugar para correr cerca tuyo.  No necesitarás encontrar un club o una pista, o preocuparte por traer tu equipo.
  • Es económico y simple de aprender. Sólo necesitás un buen calzado y ropa cómoda para entrenar o participar. 
  • Es un método flexible de entrenamiento. Podés correr a tu propio paso, con o sin compañía, a cualquier hora del día que te venga bien y donde quieras.
  • Te hace sentir bien. Tu estado físico, tu auto estima y tu confianza se incrementarán con un programa regular de carrera.
  • Te ofrece una única oportunidad de mezclarse con atletas de alto nivel. 
  • Es para todas las edades. Para correr no hay límite de edad, corren tanto niños de 6 años, como personas de 80 años, todos con la misma alegría.
  • Estarás en buena compañía. Millones de personas corren por su salud, por diversión, para mejorar el estado físico o para competir.  Vos podés ser una de ellas!

 

Beneficios de Ejercicio Físico Regular

Hace algunos años el Dr. William C. Roberts en el editorial de una famosa revista médica de cardiología de los Estados Unidos decía conocer: “Un agente que: disminuye las grasas, es antihipertensivo, mejora el funcionamiento del corazón, disminuye la frecuencia cardíaca, dilata las arterias, es diurético, es reductor del peso, estimula el funcionamiento intestinal, disminuye el azúcar, es tranquilizante y con cualidades de antidepresivo e hipnótico”. ¡Este sería el medicamento ideal! 

¿Cómo conseguirlo? ¿Cuánto cuesta? ¿Cuál es la prescripción médica sugerida? 

Este mágico medicamento es la práctica delEJERCICIO FISICO REGULAR. Lo consideramos medicamento ya que requiere de una prescripción de acuerdo a las características individuales (edad, sexo, peso, estado de salud, gustos, entre otros). Como en cualquier receta médica, es necesario especificar el medicamento (tipo de ejercicio recomendado, atletismo, natación, ciclismo, etc.), recomendar la dosis (intensidad del ejercicio), la duración del tratamiento (por cuánto tiempo), la frecuencia (cada cuánto se debe realizar el ejercicio), cambios del tratamiento (progresión) así como ciertas contraindicaciones y efectos secundarios por controlar. 

¿Cuáles son los beneficios de la práctica regular del ejercicio físico? 

  • A nivel cardiovascular: Disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial, mejora la eficiencia del funcionamiento del corazón y disminuye el riesgo de arritmias cardíacas (ritmo irregular del corazón). 
  • A nivel pulmonar: Aumenta su capacidad, el funcionamiento de alvéolos y el intercambio de gases y mejora el funcionamiento de los músculos respiratorios. 
  • A nivel metabólico: Disminuye la producción de ácido láctico, la concentración de triglicéridos, colesterol y LDL (colesterol malo), ayuda a disminuir y mantener un peso corporal saludable, normaliza la tolerancia a la glucosa (azúcar), aumenta la capacidad de utilización de grasas como fuente de energía, el consumo de calorías y la concentración de HDL (colesterol bueno), mejora el funcionamiento de la insulina. 
  • A nivel de la Sangre: Disminuye la coagulación. 
  • A nivel neuro-endocrino: Disminuye la producción de adrenalina (catecolamina), aumenta la producción de sudor, la tolerancia a los ambientes cálidos y la producción de endorfinas (hormona ligada a la sensación de bienestar). A nivel del sistema nervioso: Mejora el tono muscular, los reflejos y la coordinación. 
  • A nivel gastrointestinal: Mejora el funcionamiento intestinal y ayuda a prevenir el cáncer de colon. 
  • A nivel osteo-muscular: Incrementa la fuerza, el número de terminaciones sanguíneas en el músculo esquelético, mejora la estructura, función y estabilidad de ligamentos, tendones y articulaciones, previene la osteoporosis y mejora la postura. 
  • A nivel psíquico: Incrementa la capacidad de fuerza de voluntad y de autocontrol, disminuye la ansiedad, el estrés, la agresividad y la depresión, estimula la creatividad, la capacidad afectiva y mejora la memoria y autoestima de la persona.

También, la práctica regular del ejercicio conlleva a hábitos sanos de alimentación, disminuye la percepción del esfuerzo físico, mejora la resistencia. Además, estudios científicos han demostrado su efecto positivo en la prevención del cáncer de mama y cómo ayuda en el tratamiento del tabaquismo. Es decir que el deporte regular causa cambios en el estilo de vida de las personas. 

Previo al inicio de un programa de ejercicio, es importante realizar una especializada valoración médica con el fin de conocer el estado de salud de la persona, conocer los requerimientos, protecciones y demandas del deporte e investigar factores de riesgo para lesiones. Antes de comenzar una práctica de ejercicio, es necesario asesorarse con un profesional. 

Recuerde: La práctica regular de ejercicio lo conducirá a una vida sana. Juan Manuel Sarmiento Castañeda, M.D., es coordinador del postgrado de Medicina del Deporte en la Universidad El Bosque y coordinador de la Unidad de Acondicionamiento Físico y Rehabilitación de General Motors en Santafé de Bogotá, Colombia. También, es miembro del BASE para Latinoamérica.

 

Juan Manuel Sarmiento Castañeda,
M.D. Universidad El Bosque – Bogotá, Colombia,
“El Rincón del Entrenador” es una publicación del Consejo de Asesores en Ciencia y Educación (BASE) para América Latina del GSSI.
Editado por: Anita Rivera-Brown, Ph.D., Fisióloga del ejercicio, Albergue Olímpico de Puerto Rico

Red de Ciclovías Protegidas en la Ciudad de Buenos Aires

El Programa contempla, en su primera etapa, la construcción de casi 100 kilómetros de una red de ciclovías protegidas e integradas que una los principales centros de transbordo con universidades y edificios públicos.

La red estará formada por distintos tramos que recorren la Ciudad de Buenos Aires de Norte a Sur y de Este a Oeste conectando puntos neurálgicos tales como Retiro, Constitución, Plaza Italia, Plaza Once, Puerto Madero, La Boca, Correo Central y Plaza de Mayo.

Su recorrido prevé dar rápido acceso a las universidades, reconociendo que los universitarios son uno de los principales beneficiarios del Programa. A su vez, la red busca facilitar el acceso a edificios públicos de alto tránsito.

Características

 

¿Qué es la red de ciclovías protegidas?

La red de ciclovías protegidas es un entramado de carriles exclusivos para bicicletas, resguardado del resto del tránsito vehicular por medio de un separador físico, que conecta los principales centros de trasbordo de la Ciudad.

Características

La ciclovía se ubica generalmente en el margen izquierdo de la calle y es de doble mano de circulación. Asimismo, cuenta con señalización vertical, horizontal y táctiles, o intervenciones físicas en el pavimento, para disminuir la velocidad.

Señales
Delimitación de las Ciclovías

¿Y por qué una red protegida e integrada?

Las experiencias internacionales demuestran que los carriles de convivencia o preferenciales no son respetados por los automovilistas lo que genera una situación de peligro o inseguridad para el ciclista. Basándose en estos hechos y en datos estadísticos los especialistas en planificación urbana proyectaron una red protegida que fomente el uso de la bicicleta y prevenga accidentes viales. Además, la red fue especialmente diseñada para integrar distintos puntos estratégicos de la ciudad como centros de transbordo, universidades, escuelas y hospitales permitiendo también la interconexión con otros medios de transporte.

¿Qué calles cuentan con ciclovías?

La ciclovía busca garantizar al ciclista un sistema de viaje más seguro y rápido, separado del resto de la calzada. Estas son construidas estratégicamente en calles secundarias procurando evitar aquellas de alto tránsito vehicular y con carga de vehículos pesados (camiones). También se busca eludir aquellas calles por las cuales circulan líneas de colectivos.

Hasta el momento hemos construido 36 km de ciclovías y construiremos 80 kilómetros más.
Próximas inauguraciones:

  • Ciclovía Ciudad Universitaria
  • Red Microcentro

El ejercicio intenso más efectivo en prevención CV – Para proteger el corazón, no se limite a caminar

MADRID.- Para mantener alejadas las enfermedades cardiovasculares hay ‘sudar la camiseta’. Eso es lo que asegura un equipo de investigadores noruegos que acaba de publicar un trabajo sobre el efecto de la actividad física en la prevención de problemas coronarios. Según sus datos, el ejercicio intenso es mucho más útil que las actividades moderadas a la hora de cuidar el corazón.

“Ya se había establecido que el ejercicio contribuye a revertir el síndrome metabólico -un conjunto de factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión, obesidad o altos niveles de colesterol-. Sin embargo, los niveles óptimos de actividad física necesarios para prevenir y tratar estos factores de riesgo y los trastornos cardiovasculares asociados seguían sin estar definidos”, explican los autores de este trabajo, miembros de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim (Noruega), cuyos resultados se publican en la revista ‘Circulation’.

Para averiguar dónde está el umbral que marca el efecto beneficioso de la actividad física, este equipo realizó un experimento en 32 pacientes que presentaban síndrome metabólico. La muestra se dividió en tres grupos.

El primero de ellos fue sometido a un programa de entrenamiento intenso (series de carrera en cinta en un gimnasio, además de un calentamiento) tres veces por semana durante cuatro meses. Otro fue instruido para seguir un plan de actividad física moderada (caminata en cinta) durante el mismo periodo y a un tercer conjunto no se le conminó a practicar ejercicio, por lo que fue considerado como un grupo de control.

Ejercicio contra los males del corazón

Tras tener en cuenta distintas variables, los investigadores comprobaron que, aunque los dos programas de ejercicio eran efectivos a la hora de reducir la presión arterial y el peso de los participantes, los participantes que habían se habían entrenado de forma más intensa presentaban mejores niveles en otros factores del síndrome metabólico, como la sensibilidad a la insulina, la capacidad aeróbica o la función endotelial, entre otros.

“Este estudio sugiere que el ejercicio en general, y la actividad física intensa en particular, es útil para revertir el síndrome metabólico, lo que podría ser una estrategia de tratamiento prometedora”, comentan los autores en su trabajo.

Distintas Asociaciones Internacionales de Cardiólogos recomiendan a las personas con varios factores de riesgo cardiovascular que practiquen una actividad física de moderada a intensa al menos durante 30 minutos la mayoría de los días de esta semana.

Los resultados de este nuevo trabajo sugieren que tal vez las guías deberían modificarse para recomendar la práctica de ejercicio más intenso. Sin embargo, los investigadores reconocen que su trabajo tiene importantes limitaciones que deben tenerse en cuenta. Por un lado, la muestra analizada era muy pequeña y, además, no se tuvieron en cuenta las lesiones que la actividad física vigorosa podría producir en personas vulnerables.

CRISTINA G. LUCIO

Importancia del ejercicio en la prevención cardiovascular

El ejercicio mejora el perfil lipídico y el control de la glucemia, reduce o previene la hipertensión arterial, la obesidad y el estrés, mejora la forma física y aumenta la longevidad.

Introducción
La ausencia de actividad física es considerada un problema de salud pública. La disminución del trabajo físico, los cambios de hábito y el  estilo de vida sedentario son factores que resultan perjudiciales para el individuo y potencialmente costosos para la sociedad, ya que se acompañan de incremento en la incidencia de las enfermedades cardiovasculares. El ejercicio promueve un efecto beneficioso en la prevención de la cardiopatía isquémica, la disminución de la mortalidad global y mejora la calidad de vida; además se ha comprobado que previene numerosas afecciones y retrasa los efectos negativos del envejecimiento sobre el aparato cardiovascular. 

Se considera que la actividad física inadecuada es un factor independiente de riesgo de enfermedad coronaria. Aproximadamente el 12% de la mortalidad total en los EE.UU. está relacionada con la falta de actividad física regular, y la inactividad está asociada con un incremento de al menos el doble del riesgo de un evento coronario. Se estima que en las 200 000 muertes que se producen por año, debidas a la cardiopatía isquémica, el cáncer o la diabetes mellitus tipo 2, existe una fuerte relación con el sedentarismo. Por el contrario, la actividad física regular y la buena forma física cardiovascular disminuyen la mortalidad global.

Ejercicio físico y deporte

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, que tiene como resultado un gasto de energía. El concepto de ejercicio físico es diferente, ya que es un tipo de actividad física planificada, estructurada y repetitiva que tiene como finalidad el mantenimiento o la mejora de uno o más componentes de la forma física, entendida como la capacidad de desempeñar una actividad física de intensidad ligera-moderada sin fatiga excesiva. El concepto de aptitud física incluye diferentes variables de aptitud cardiovascular, respiratoria, de composición corporal, fortaleza y elasticidad muscular y flexibilidad. El deporte es una actividad física e intelectual que tiene un componente competitivo y de espectáculo e involucra un entrenamiento físico. Se clasifican en aeróbicos, anaeróbicos alácticos, anaeróbicos lácticos y mixtos.

El fenómeno contráctil es un proceso que requiere energía, y el adenosintrifosfato es la única fuente inmediata de energía para la contracción muscular. El músculo esquelético utiliza 3 fuentes de energía para su contracción: el sistema anaeróbico aláctico (involucrado en actividades de duración < 15-30 segundos y elevada intensidad), el anaeróbico láctico o glucólisis anaeróbica (ejercicios de máxima intensidad y una duración de 30-90 segundos) y el sistema aeróbico u oxidativo (fuente energética de forma predominante alrededor de los 2 minutos de ejercicio).

Beneficios del ejercicio

La actividad física de tipo aeróbico, cuando es realizada con asiduidad, produce una serie de adaptaciones de distinta índole que generan beneficios para la salud. El entrenamiento propio de los deportes, el ejercicio dinámico y de resistencia induce adaptaciones morfológicas y funcionales cardiovasculares: disminución de la frecuencia cardíaca, aumento del volumen de las cavidades y del grosor de los espesores parietales, incremento del volumen sistólico y aumento de la densidad capilar miocárdica y de su capacidad de dilatación. En estudios realizados en deportistas de diferentes especialidades se demostró el concepto de un único tipo de hipertrofia, y se halló mayor incremento de la masa ventricular izquierda en los deportes de resistencia que en los de potencia.

En diversos estudios se han descrito adaptaciones en las arterias coronarias en relación con la hipertrofia fisiológica. Se han encontrado adaptaciones estructurales y metabólicas, aumento en la densidad capilar proporcional al engrosamiento de la pared del miocardio, aumento del calibre de los vasos coronarios, especialmente de su capacidad de vasodilatación, y aumento de la permeabilidad capilar. Estas adaptaciones surgen para mantener una adecuada perfusión miocárdica durante la práctica del ejercicio físico, con el objetivo de facilitar el aporte sanguíneo al músculo cardíaco.

En pacientes con enfermedad coronaria, el entrenamiento físico mejora la función endotelial de los vasos coronarios epicárdicos y los vasos de resistencia. Las sesiones cortas, repetitivas, de ejercicio intenso mejoran la vasodilatación dependiente del endotelio en 4 semanas y, por otro lado, el ejercicio aeróbico regular previene la pérdida de la vasodilatación relacionada con la edad y la normaliza en varones de mediana edad o ancianos previamente sedentarios. El ejercicio favorece la producción de citoquinas protectoras contra la aterosclerosis. En pacientes con cardiopatía isquémica, el entrenamiento mejora la autonomía, reflejada en el aumento de la sensibilidad en los barorreceptores y la variabilidad de la frecuencia cardíaca. El ejercicio moderado mejora la función normal de los linfocitos T y B circulantes, monocitos y macrófagos, por lo tanto podría disminuir la incidencia de infecciones y de algunas neoplasias.

En relación con su acción sobre el aparato cardiovascular, diferentes estudios han mostrado una relación inversa entre ejercicio habitual y riesgo de enfermedad coronaria, eventos cardíacos y muerte. El ejercicio produce efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico (reduce de las lipoproteínas de baja densidad y los triglicéridos, y aumenta las lipoproteínas de alta densidad), la composición corporal, la capacidad aeróbica y la hemostasia; por estas razones disminuye el riesgo de trombosis. Además, mejora la sensibilidad a la insulina y previene la aparición de diabetes mellitus tipo 2 en pacientes de alto riesgo. En personas ancianas mejora su estado funcional y su autonomía, previene o retrasa el deterioro cognitivo y disminuye la incidencia de enfermedad de Alzheimer.

Riesgos del ejercicio

Existen varios efectos adversos del ejercicio, al margen de las lesiones osteomusculares, dentro de los cardiovasculares se incluyen las arritmias, la muerte súbita o el infarto de miocardio, y otros musculares como la rabdomiólisis. Durante la realización de un ejercicio intenso se produce aumento transitorio del riesgo de muerte súbita, incluso en varones sanos; sin embargo, el riesgo absoluto durante un episodio aislado de ejercicio es muy bajo. Entre los mecanismos postulados se destacan las arritmias, especialmente taquicardia o fibrilación ventricular, y la isquemia coronaria aguda secundaria a rotura de la placa y la trombosis coronaria. El espasmo coronario también ha sido descrito como mecanismo causal de enfermedad de las arterias coronarias. Sin embargo, el ejercicio regular moderado o intenso tiene un efecto atenuante del riesgo de arritmias auriculares y ventriculares durante una sesión de ejercicio intenso, en parte por la mejora del aporte de O2 miocárdico y la reducción del tono simpático. Por otro lado, durante la realización de una actividad física extenuante aumenta temporalmente el riesgo de un infarto agudo de miocardio, especialmente para quienes no realizan ejercicio de manera regular. Finalmente, pese a que el ejercicio intenso se asocia con múltiples efectos perjudiciales (crisis de broncoconstricción, hipertermia o hipotermia, deshidratación, urticaria e incluso anafilaxia), los efectos beneficiosos del ejercicio regular superan estos riesgos.

Pautas y recomendaciones de actividad física

Ejercicio e  hipertensión arterial

En los pacientes hipertensos, el VO2máx alcanzado durante una prueba de esfuerzo tiene significación pronóstica. Las cifras bajas de VO2máx se asocian de forma significativa e independiente con mayor incidencia de eventos cardiovasculares y mortalidad total en pacientes con hipertensión arterial (HTA), por lo que el efecto beneficioso del ejercicio va más allá de la simple disminución de las cifras de presión arterial. Los programas de ejercicio con actividades de alto componente dinámico previenen la aparición de HTA o reducen la presión sanguínea en adultos con presión arterial normal o HTA. Sin embargo, el efecto de la actividad física en la presión arterial es más acentuado en los pacientes hipertensos, y se reduce una media de 6-7 mm Hg en la presión arterial sistólica y la diastólica, frente a 3 mm Hg en los individuos normotensos. Respecto de las características del programa de entrenamiento, parece que todos los tipos de ejercicio, incluidos los ciclos con pesas, disminuyen los valores de presión arterial en pacientes hipertensos. Hasta el momento no parece que haya acuerdo sobre la intensidad de ejercicio más adecuada, aunque los de intensidad moderada producen disminuciones similares o incluso superiores a las producidas por los de gran intensidad. La mayor parte de los autores acuerdan sobre la eficacia de programas que incluyan actividades aeróbicas como caminar, trotar o correr, nadar, montar en bicicleta o bailar a una intensidad moderada, con una duración por sesión de 30-45 minutos y al menos 4-5 días por semana. Los programas de entrenamiento mixtos que incluyen tanto ejercicios de resistencia como de fuerza, además de asegurar el efecto antihipertensivo deseado, favorecen que el entrenamiento resulte más ameno y disminuyen los abandonos.

Ejercicio e hipercolesterolemia

La respuesta de los lípidos al ejercicio aeróbico en varones no entrenados parece ser independiente de los valores previos de colesterol y puede deberse, en parte, al aumento de la actividad de la lipoproteinlipasa. Inmediatamente después de una sesión de ejercicio aeróbico a una intensidad equivalente al 70% de su consumo máximo de oxígeno, se produce una reducción del colesterol total y el asociado a las lipoproteínas de baja densidad (LDL), que vuelven a concentraciones basales a las 24 horas. La reducción de la concentración sérica de triglicéridos y el incremento de las fracciones HDL-C y HDL3-C, al igual que el aumento de actividad de la lipoproteinlipasa, se mantienen elevadas durante más tiempo (al menos 48 horas).
En relación con la edad, para obtener mejoras en la lipemia, los ancianos requieren programas de ejercicio más prolongados que los de los jóvenes.

Con respecto al sexo, los triglicéridos no difieren en su respuesta al ejercicio en ambos sexos, pero el colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad (HDLc) presenta una respuesta más atenuada en mujeres. Es un hecho que los deportistas presentan concentraciones de HDL más altas y de LDL inferiores a las observadas en individuos con un estilo de vida sedentario; sin embargo, la intensidad a la que se debe realizar un programa de ejercicio para obtener beneficios en el perfil lipídico es un parámetro todavía sin establecer. En poblaciones jóvenes, períodos de 6-12 meses son suficientes para lograr incrementos en el HDLc, pero en los adultos de 50 años o más, deben ser más prolongados, de al menos 2 años, para lograr las adaptaciones del metabolismo lipídico, aunque desde el inicio de un programa de ejercicio regular muestren una mejoría del estado físico y pequeñas modificaciones en las cifras de HDLc.

Ejercicio y obesidad

El beneficio cardiovascular que se obtiene al incrementar la actividad física es superior al del control de la dieta para reducir peso. El entrenamiento físico asociado a dieta hipocalórica reduce el peso corporal, preferentemente el porcentaje de peso graso, al incrementar el gasto energético y los índices metabólicos en reposo. La reducción del peso se asocia con mejoría en la resistencia a la insulina, los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva, la presión arterial diastólica y sistólica y el perfil lipídico. Además, la actividad física también puede contrarrestar el aumento de masa grasa que se produce con la edad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para que se pierda una cantidad significativa de grasa, se requiere un programa de entrenamiento de al menos 20 minutos por día, 3 días a la semana, con intensidad y duración suficientes para quemar 300 kcal por sesión. Las actividades aeróbicas (caminar, correr, montar en bicicleta) son las más aconsejadas y todas reducen por igual la grasa corporal, mientras que las actividades anaeróbicas aumentan la masa muscular pero tienen menos efecto sobre la cantidad de grasa.

Ejercicio y diabetes mellitus tipo 2

Los efectos del ejercicio aeróbico en el control de la glucemia son dispares y parece que sólo ciertos subgrupos se benefician, como los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 tratados con dieta y con buen control de la glucemia. El beneficio consiste en una pérdida de casi el 50% de la grasa abdominal y un incremento del 23% en la masa muscular, con un descenso significativo de los valores de hemoglobina glicosilada y un aumento de la sensibilidad a la insulina. Para que un programa de entrenamiento en pacientes diabéticos tipo 2 resulte eficaz, debe incluir ejercicio de moderada intensidad dinámica y alto grado de entrenamiento de fuerza, de tal manera que se obtenga una mejoría en la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y los diferentes parámetros fisiológicos y bioquímicos.

Conclusiones

El  balance entre riesgos y beneficios de la práctica de actividad física se inclina de manera clara hacia los beneficios, sobre todo cuando la práctica es regular, aunque aparentemente existiría un umbral de gasto energético semanal mínimo para disminuir el riesgo cardiovascular.

Las actividades físicas de moderada a alta intensidad, con un consumo mayor o igual a 1 000 kcal por semana, son las que muestran mayor beneficio. Por el contrario, el sedentarismo en relación con la cardiopatía isquémica presenta un riesgo superior al de la dislipidemia y la hipertensión, y únicamente es superado por el tabaquismo. En consecuencia, el ejercicio debe ser considerado como la piedra angular en la que deben basarse las modificaciones del estilo de vida para la prevención de la enfermedad cardiovascular.

 

 Dr. Boraita Pérez A
SIIC
Revista Española de Cardiología 61(5):514-528, May 2008

17 AGO 09

Prevención- Caminar a buen ritmo mejora la tensión arterial

El crecimiento exponencial de la tercera edad ha puesto de manifiesto en muchos países la importancia del ejercicio físico. Según los expertos, mantenerse activo puede ayudar a disminuir las enfermedades derivadas de la edad, mantener un estilo de vida independiente entre las personas mayores, así como mejorar la calidad de vida.

Así, según recogen los resultados de un estudio realizado por la Clínica Mayo (Minnesota, EEUU), caminar rápido es beneficioso para mantener la presión sanguínea en un buen estado, incrementar la fuerza muscular de las piernas y aumentar la capacidad de ejercicio en personas de mediana edad.

Para llevar a cabo este estudio, publicado la revista ‘Mayo Clinic Proceedings’, los investigadores escogieron a 60 hombres y 168 mujeres (con una edad media de 63 años) y los repartieron al azar en uno de los siguientes grupos: el primero, compuesto por personas que no estaban sometidas a andar; en el segundo, los participantes tenían que caminar de manera continua a un ritmo moderado; y en el tercero debían llevar un ritmo rápido con pequeños intervalos de marcha suave.

Los individuos del segundo grupo, los que tuvieron que andar a un paso moderado de forma continuada, fueron instruidos para caminar al 50% de su capacidad total (durante, al menos, cuatro días tuvieron que dar un mínimo de 8.000 pasos). Los del tercer grupo, por su parte, repitieron cinco o seis series de tres minutos a baja intensidad, al 40% de su capacidad aeróbica, seguidos de tres minutos por encima del 70% de su pico aeróbico.

Los médicos estudiaron la evolución de cada grupo durante un período de cinco meses. Pasado ese tiempo se observó una reducción en la tensión arterial, de 9mm Hg en la sistólica (la cifra más alta) y de 5mm Hg en la diastólica (la más baja) en los miembros del tercer grupo, aquellos que andaban a alta intensidad con pequeños intervalos de marcha suave. El ejercicio también produjo mejoras en la capacidad aeróbica y en la fuerza muscular.

Estos resultados proporcionan mayor fuerza a las tesis que sostienen que un estilo de vida activo previene la degradación física prematura y es favorable para la salud. “Estamos diseñados para andar durante todo el día y este artículo sugiere que deberíamos hacerlo”, apunta el doctor James Levine, médico Internista de la Clínica Mayo y autor de un editorial que publica la misma revista.

¿Andar por andar?

Tal y como se explica en el editorial, las personas que realizan ejercicio con regularidad y tienen buena resistencia física gozan de mejor salud que aquellas que raramente practican algún deporte.
Además, se demuestra que el ejercicio de baja intensidad, pero continuado, puede tener los mismos resultados que el que se realiza con mayor intensidad. De este modo, tendría los mismos beneficios para la salud correr 30 minutos en el gimnasio que andar 30 minutos por la calle.

Asimismo, defienden que caminar es un ejercicio mucho más accesible que la actividad física de alta intensidad, tanto en el nivel de tolerancia como en el coste. Y, al contrario que las actividades de alta intensidad, raramente ocasiona lesiones. Con todo, se quiere demostrar que cuanto mayor sea el tiempo activo de una persona mejor será su estado físico y su salud.

 

Anne Corcuera -25 JUL 07 El Mundo, España

Ejercicio físico y presión arterial en niños

Un grupo de expertos comprobó hace pocos años los beneficios que podían obtenerse a partir de un programa de ejercicios físicos regulares en los niños y adolescentes. Estas observaciones se publicaron en la prestigiosa revista Medicine & Science in Sports & Exercise en 2003 y fueron corroboradas por otros autores en años siguientes.

Los investigadores pudieron comprobar que la realización de un programa de actividad física de por lo menos 8 semanas reduce la presión arterial diastólica (o “mínima”) y la sistólica (o “máxima”), en niños entre los 11 y 12 años de edad. En el estudio se analizaron las respuestas de casi 6.000 niños y niñas residentes en la zona de Pensacola (Florida, EE.UU.). La actividad física fue registrada con un dispositivo conocido con el nombre de Actigraph, que registra los movimientos en sentido vertical efectuado por los niños, incluyendo todas sus actividades físicas, así como las prácticas consideradas como de intensidad moderada o vigorosa (ciclismo, natación), a lo largo de 7 días.

La presión sistólica se redujo en 2,4 mmHg y la diastólica en 1 mmHg, cuando los participantes llevaban a cabo por lo menos 60 minutos de actividad física moderada o intensa. De este modo, los especialistas constataron que cuanto mayor era la actividad física realizada, más bajos eran los valores de presión arterial sistólica. Cuando se comparó lo que sucedía con la actividad física en general con la de tipo moderado o vigoroso, se comprobó que lo más importante en términos de reducción de las cifras de presión arterial era la cantidad de actividad, que supera en eficacia hipotensora a la intensidad de las prácticas efectuadas.

Reflexiones sobre actividad física

Tradicionalmente la hipertensión arterial se consideraba un problema de los adultos, particularmente los adultos mayores. Lamentablemente cada día se diagnostican porcentajes mayores de hipertensión arterial entre sujetos jóvenes, adolescentes e incluso niños. Diversos factores relacionados con el estilo de vida podrían ser los responsables de esos cambios, pero también puede colaborar la mayor conciencia de los pediatras sobre la importancia de este problema.

Por otro lado, para nuestros abuelos hablar de actividad física en niños de 11 o 12 años parecía una obviedad, ya que en esa edad la bicicleta, el fútbol, la danza, la gimnasia y el patín, por ejemplo, eran actividades comunes y cotidianas. Actualmente, en especial por la influencia de la televisión y la computación, el sedentarismo ha ganado un lamentable espacio protagónico entre niños y adolescentes. En las campañas de lucha contra el sedentarismo llevadas a cabo por entidades médicas de todo el mundo, los niños son hoy uno de los objetivos más importantes.

Es importante tener en cuenta los hallazgos de los mencionados estudios científicos, que demuestran que no es necesario realizar entrenamiento deportivo particularmente intenso, sino simplemente dedicar al ejercicio físico recreativo unas dos horas por día. El retorno a prácticas de actividades físicas cotidianas no sólo es una necesidad para la salud mental y el adecuado desarrollo psicomotor, sino que puede ayudar a controlar y prevenir graves enfermedades desde la niñez.

 

Editora Médica Digital, septiembre de 2008
JANO.es

El ejercicio intenso más efectivo en prevención CV – Para proteger el corazón, no se limite a caminar.

MADRID.- Para mantener alejadas las enfermedades cardiovasculares hay ‘sudar la camiseta’. Eso es lo que asegura un equipo de investigadores noruegos que acaba de publicar un trabajo sobre el efecto de la actividad física en la prevención de problemas coronarios. Según sus datos, el ejercicio intenso es mucho más útil que las actividades moderadas a la hora de cuidar el corazón.

“Ya se había establecido que el ejercicio contribuye a revertir el síndrome metabólico -un conjunto de factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión, obesidad o altos niveles de colesterol-. Sin embargo, los niveles óptimos de actividad física necesarios para prevenir y tratar estos factores de riesgo y los trastornos cardiovasculares asociados seguían sin estar definidos”, explican los autores de este trabajo, miembros de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim (Noruega), cuyos resultados se publican en la revista ‘Circulation’.

Para averiguar dónde está el umbral que marca el efecto beneficioso de la actividad física, este equipo realizó un experimento en 32 pacientes que presentaban síndrome metabólico. La muestra se dividió en tres grupos.

El primero de ellos fue sometido a un programa de entrenamiento intenso (series de carrera en cinta en un gimnasio, además de un calentamiento) tres veces por semana durante cuatro meses. Otro fue instruido para seguir un plan de actividad física moderada (caminata en cinta) durante el mismo periodo y a un tercer conjunto no se le conminó a practicar ejercicio, por lo que fue considerado como un grupo de control.

Ejercicio contra los males del corazón

Tras tener en cuenta distintas variables, los investigadores comprobaron que, aunque los dos programas de ejercicio eran efectivos a la hora de reducir la presión arterial y el peso de los participantes, los participantes que habían se habían entrenado de forma más intensa presentaban mejores niveles en otros factores del síndrome metabólico, como la sensibilidad a la insulina, la capacidad aeróbica o la función endotelial, entre otros.

“Este estudio sugiere que el ejercicio en general, y la actividad física intensa en particular, es útil para revertir el síndrome metabólico, lo que podría ser una estrategia de tratamiento prometedora”, comentan los autores en su trabajo.

Distintas Asociaciones Internacionales de Cardiólogos recomiendan a las personas con varios factores de riesgo cardiovascular que practiquen una actividad física de moderada a intensa al menos durante 30 minutos la mayoría de los días de esta semana.

Los resultados de este nuevo trabajo sugieren que tal vez las guías deberían modificarse para recomendar la práctica de ejercicio más intenso. Sin embargo, los investigadores reconocen que su trabajo tiene importantes limitaciones que deben tenerse en cuenta. Por un lado, la muestra analizada era muy pequeña y, además, no se tuvieron en cuenta las lesiones que la actividad física vigorosa podría producir en personas vulnerables.

CRISTINA G. LUCIO

Ejercicio y rehabilitación cardiovascular

Gracias a los avances de la medicina, cada vez más personas sobreviven a un infarto agudo de miocardio. Esto genera nuevas necesidades por parte de los pacientes que en muchos casos no son tenidas en cuenta por los médicos ni por los sistemas de salud.

En la primera mitad del siglo XX existía la creencia muy generalizada de que el ejercicio perjudicaba al paciente con una cardiopatía, por lo que se les indicaba que permanecieran en cama durante seis u ocho semanas, luego en un sillón durante seis semanas más, y no se les permitía subir escaleras un año, como mínimo. La vuelta a la actividad sociolaboral normal era excepcional, y la invalidez psicofísica sobrevenía en la mayor parte de los casos. Otra creencia difundida era -y es todavía- que un enfermo con cardiopatía tiene muy alta probabilidad de morir durante el coito. Por esta razón un 50% de estos pacientes disminuyen la frecuencia de sus relaciones sexuales y un 25% las suspenden totalmente después de un infarto. Sin embargo, la incidencia de muerte durante el coito es muy baja (0,06%). Lo que en realidad ocurre es que en un 80% de los casos, el médico no habla de estos temas con su paciente.

A partir de la década de 1940 proliferaron los estudios de investigación clínica en los que se demuestran los efectos nocivos del reposo prolongado. Por otra parte, varios estudios experimentales demostraron los efectos del ejercicio físico en individuos sanos y cardiópatas. Por todo ello, ya en la década de 1960, la Organización Mundial de la Salud aconsejó la creación de programas de rehabilitación cardíaca, definiéndolos como “el conjunto de actividades necesarias para asegurar a los cardiópatas las condiciones físicas y sociales óptimas que les permitan ocupar un lugar tan normal como les sea posible dentro de la sociedad”.

La mayoría de los pacientes tienen grandes posibilidades de reintegrarse a su vida cotidiana después de un infarto, pero necesitan saber cómo hacerlo. La guía del profesional médico es fundamental. Los programas de terapia con ejercicio en pacientes con cardiopatía son seguros, siempre que estén supervisados por personas expertas. Varios estudios han demostrado que la rehabilitación cardiovascular con ejercicios físicos proporciona un franco beneficio al mejorar la sintomatología, la calidad de vida e incluso la sobrevida de los pacientes.

Los programas de rehabilitación cardíaca deben tener un enfoque multidisciplinario. Comienzan siempre con una adecuada evaluación del paciente y la estratificación de su riesgo cardiovascular y continúan con la prescripción de un programa acorde para cada caso. En estos programas intervienen distintos profesionales, como cardiólogos, nutricionistas, enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos, etc.

Los objetivos básicos del plan son incrementar la capacidad física del enfermo mediante la terapia con ejercicio e instruirlo acerca de los diversos factores de riesgo y la forma de modificarlos mediante un cambio de estilo de vida más saludable.

El porcentaje de pacientes que se deriva para realizar planes de rehabilitación cardiovascular es bastante bajo (menos del 30% de las personas que lo necesitan). Esto ocurre en parte por la falta de información médica acerca de esos programas, que además tienen la fama de ser caros. En realidad no lo son, particularmente si calculamos los beneficios indirectos: generan un ahorro muy importante en los costos de salud pública al disminuir el número de internaciones, permiten la reinserción laboral y evitan procedimientos y estudios más complejos y onerosos.

La rehabilitación cardiovascular es un complemento fundamental, tanto en el paciente que ha sufrido un evento cardiovascular como también en los que fueron intervenidos para mejorar la circulación miocárdica (by pass o angioplastia).
Recuerde que el tipo de ejercicios físicos, su intensidad y duración, debe ser indicado por su médico y supervisado por personal idóneo.

Editora Médica Digital, abril de 2007

 

Un consejo simple para lograr una alimentación saludable

Una forma sencilla de asegurarse una alimentación sana y equilibrada es distribuir mentalmente los diferentes grupos de alimentos en el plato de comida cotidiana.
Como este año había cumplido sesenta, Agustín, un activo y emprendedor hombre de negocios, decidió hacer una primera consulta al cardiólogo. No estaba excedido de peso pero su cintura insinuaba un aumento y ya no salía a trotar todos los días en torno al parque como lo había hecho durante tantos años.

El especialista le confirmó que todo estaba en orden, pero que retomara una actividad regular, tal vez reemplazando el trote por caminatas, y se cuidara con la dieta.
Agustín salió tranquilo del consultorio del especialista pero se preguntaba si su consejo respecto a la alimentación le implicaría entrar en el mundo de las dietas, que hasta ese entonces nunca había transitado.

La regla del plato

Existe una forma práctica de asegurar que se consuma una alimentación equilibrada, como la que el cardiólogo recomendó a Agustín. Este método permite controlar no sólo el tamaño de las porciones de cada grupo de alimentos, sino también asegurar el ingreso de todos los elementos esenciales para el organismo. Es preciso recordar que aunque a los 60 años la actividad física es menor y han desaparecido las necesidades propias de la etapa de crecimiento, los requerimientos de proteínas, minerales y vitaminas deben mantenerse, particularmente si se quiere seguir teniendo una vida saludable y activa.

Por ello, al sentarse a la mesa mire su plato (redondo o cuadrado) y dibuje de manera imaginaria una línea en el centro del plato, de modo que éste quede dividido en 2 partes iguales. A continuación, trace otra línea imaginaria, que sea perpendicular a la anterior, en su punto medio; es decir forme un signo + o una cruz. De este modo, el plato quedará dividido en 4 partes iguales.
A continuación, le proponemos cómo debe llenar cada uno de los cuartos en los que ha quedado dividido su plato:

  • En un cuarto, coloque alimentos ricos en hidratos de carbono. Por ejemplo, cereales (arroz, polenta, avena), pastas, papa, batata, choclo.
  • En otro cuarto, ubique alimentos ricos en proteínas, tales como carne de cualquier tipo pero cortes magros (vacuna, pollo sin piel, pescado, cordero o cerdo en cortes magros), un huevo o tofu.
  • Se completa así la mitad del plato. En la mitad restante deben estar incluidos los vegetales que no contienen almidones o hidratos de carbono en exceso. En términos generales, se trata de los vegetales “no blancos”, es decir rojos, verdes, amarillos, naranjas, etc.; la excepción son los hongos, cebollas, espárragos, repollo blanco y palmitos, los cuales a pesar de su color no están compuestos de almidones.

A todos ellos se puede añadir: 1 fruta pequeña, un vaso de jugo sin azúcar y un pan chico.

Al principio puede parecer extraño e incluso engorroso pero una vez que se entrene en este ejercicio de imaginación y selección verá que resulta sencillo. Es particularmente útil para los casos en los que concurre a restaurantes de autoservicios donde la variedad de productos desorienta a quien, sin presentar ningún problema específico de salud, quiere ejercer, como Agustín una actitud preventiva.

 

Editora Médica Digital, octubre de 2008